Vuelve Tom Ripley

En 1955, Patricia Highsmith viajó por Europa, una extensa ruta que se costeó gracias a los ingresos de la adaptación al cine de su libro Extraños en un tren a cargo de Alfred Hitchcock. Fue en esos días en los que la autora dio a luz a un nuevo personaje, que la acompañaría durante más de treinta y cinco años: el célebre asesino Tom Ripley. Su primera aparición fue en la novela El talento de Mr. Ripley, en la que Ripley, entonces un tímido y joven neoyorquino, recibe el encargo por parte de Mr. Greenleaf, un multimillonario, de convencer a su hijo Dickie de que abandone su vida hedonista en Italia y regrese a Estados Unidos. La autora no volvería a este personaje hasta pasados veinte años, en 1970, cuando lo recuperó con la novela La máscara de Ripley, en la que aparece casado con una rica heredera y convertido, al menos aparentemente, en un hombre respetable.

Tom Ripley representa un tipo de antihéroe poco habitual. Un sociópata de moral ambigua, sin escrúpulos, seductor, cultivado y elegante, amante de Bach y de Oscar Wilde. De clase humilde, está obstinado en escalar socialmente y su origen se acaba convirtiendo en el motivo por el que busca vengarse de aquellos que, según cree, disfrutan de una vida que no merecen: mata por una especie de justicia social. Parece no tener conciencia, y aun así Ripley se gana la simpatía del lector, al que inquieta y seduce. Mentiroso, estafador, asesino, Ripley es un criminal sofisticado, aunque, como destacó Jorge Herralde en alguna ocasión, «lo que es matar, mata chapuceramente…»: probablemente se deba a que sus crímenes son crímenes pasionales, no calculados. A lo largo de los cinco libros que protagoniza, Ripley llega a asesinar a nueve personas, y causa la muerte indirecta a otras cuatro.

Tom Ripley llegó a Anagrama con la publicación en 1981 de A pleno sol (a El talento de Mr. Ripley se le dio en español este título, tomado de la película de René Clément, que adaptó el libro en 1960) y La máscara de Ripley, el mismo año que se inaugura la colección «Panorama de narrativas». Los dos libros fueron un éxito inmediato.

«Esta autora era casi desconocida en España, apenas algún título suyo estaba publicado en alguna colección del gueto policiaco, mientras que en “Panorama de narrativas” figuraba como gran escritora literaria, sin etiqueta de género», escribe Herralde en su libro Un día en la vida de un editor. El año 82 se publicó el tercer título de la serie: El amigo americano. Más tarde llegarían los dos últimos: Tras los pasos de Ripley, en el año 83, y Ripley en peligro, en el 92.

Dos años después de reunir los cinco libros en dos volúmenes en la colección «Compendium» (que ya habían aparecido en uno solo en la colección «Otra vuelta de tuerca» en 2009), ahora los recuperamos en la «Biblioteca Patricia Highsmith», con cubiertas e ilustraciones del artista Pablo Gallo y traducciones de Jordi Beltrán (y, en el caso de Ripley en peligro, de Isabel Núñez).

Además, este verano verán la luz en Anagrama los Diarios de la maestra del suspense. Mientras los esperamos con ansia, os animamos a que disfrutéis de la compañía de este personaje mentiroso, un profesor del engaño y la falsificación, un sociópata encantador: Tom Ripley.